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Grandes Ligas

Inician las Grandes Ligas

Por Enrique Burak
Enrique Burak

La temporada del beisbol de Grandes Ligas se pone en marcha el 3 de abril con el duelo entre Pittsburgh y San Luis, conjuntos con el mayor número de victorias durante la campaña regular anterior, mientras que un rival divisional de ambos en la central de la nacional, Cachorros, buscará romper una racha que en el 2016 se extiende a 108 años sin un título y a 71 sin aparecer en la Serie Mundial.


Con sed de revancha

Todo hace suponer que Chicago tiene argumentos para pelear por el campeonato, luego de que en la temporada pasada ganó 97 juegos y llegó a la antesala del clásico de otoño, donde fue barrido por los Mets. Encabezados en la oficina por Theo Epstein (constructor de Medias Rojasque en el 2004 rompieron la maldición de 86 años del Bambino), los Cachorros dieron un golpe de timón en el 2015 con las llegadas del piloto Joe Maddon y del pitcher Jon Lester, además del notable desempeño del tercera base Kris Bryant, novato del año del viejo circuito, y del lanzador Jake Arrieta, máximo triunfador de las mayores con 22 victorias y ganador del Cy Young que también se dio tiempo de tirar un sin hit ni carrera. Durante el receso se hicieron más fuertes con las adquisiciones del jardinero Jason Heyward, que dejó San Luis a cambio de un contrato de ocho temporadas por 184 millones de dólares; del veterano pitcher John Lackey, que igualmente se fue de Cardenales, ganador de al menos 10 partidos en 12 campañas consecutivas sin contar el 2012, en que estuvo lesionado, y del infielder Ben Zobrist, hace apenas unos meses campeón con Kansas City. De manera que las piezas están en su sitio para partir como favoritos en la Liga Nacional. Ahora solo deben romper una maldición más, la de la cabra.

Antes de ser nombrado oficialmente Chicago Cubs en la temporada de 1903, el club había jugado sus primeros juegos en 1874 como Chicago White Stocking.

La maldición de la cabra

Se dice que previo al cuarto partido de la Serie Mundial de 1945 entre Chicago y Detroit, en la que los Cachorros estaban adelante dos juegos a uno, el propietario de una taberna, Billy Sianis, fue obligado a salir del Parque Wrigley porque su cabra —así es, entró con su cabra— olía mal y hacía ruido. Familiares del pintoresco personaje aseguran que le envió un telegrama al dueño del equipo, Philip Wrigley, en el que señalaba que “caerán en la serie y no volverán a ganar una sola por haber insultado a su cabra”. ¿Qué ocurrió? Los Tigres se repusieron y se coronaron en siete encuentros. Desde entonces se ha buscado la manera de romper el embrujo, recurriendo incluso a la familia Sianis, pero los esfuerzos, evidentemente, han sido infructuosos. Desde 1945 a la fecha, Chicago únicamente ha clasificado siete veces a los playoffs y ha perdido en cuatro ocasiones la serie de campeonato del viejo circuito: en 1984 frente a San Diego, en 1989 contra San Francisco, en el 2003 ante Marlines y recientemente frente a Mets.

La sequía de los Cachorros es la más amplia en los cuatro grandes deportes en la Unión Americana: en la NFL la nada agradable distinción pertenece a los Cardenales de Arizona, cuyo más reciente título se presentó en 1947; en la NBA, a los Reyes de Sacramento, campeones en 1951, y en el hockey, a Toronto, que levantó la Copa Stanley en 1967.

 

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